Bienvenidos a su obras y a sus procesos creativos

Escultor y pintor costarricense con repercusión internacional, principalmente en Centroamérica y Latinoamérica

Maneja un concepto artístico que transita de lo moderno a lo contemporáneo, de lo abstracto a lo figurativo y de lo expresionista a lo geométrico. Creando obras en acero, bronce,mármol, resina o madera de carácter monumental, conmemorativas o ambientales, para ser ubicadas en espacios públicos.

Obras suyas se encuentran en 10 Museos de Arte entre ellos: Museo Nichisawua (Toluca, México), Museo de Arte de las Américas (OEA, Washington,USA), Centro Cultural y Museo de Arte Latinoamericano (Seúl, Corea) y Museo de Escultura Contemporánea Parque Tokiwa (Ciudad de UBE, Yamaguchi, Japón); Museo de Arte Costarricense (Costa Rica), Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (Costa Rica), Museo al Aire Libre de Arte Contemporáneo (Costa Rica).

Dentro de su diversificada y abundante obra, ha instalado más de 55 esculturas de gran formato, en países como: Costa Rica, México, Alemania, Francia, Israel, Estados Unidos, Brasil, Paraguay, Argentina, Italia, Chile, Tailandia, Japón y Canadá. Así mismo 5 esculturas efímeras en nieve, en Québec, Montreal (Canadá) y Milwaukee (Estados Unidos).

“A lo largo de su camino, Zúñiga dedica espacios –reales e imaginarios– a las esculturas de formatos variados, y en todas se evidencia el dominio técnico de los materiales–mármol, metal, piedra – fundidos en bronce y resinas, con el ansia de buscador que caracteriza a Zúñiga. Además retoma aportes de las vanguardias, mas su interés no es situarse en ellas, sino explorar los caminos, amalgamar tendencias y confabular una poiesis. Logra piezas de gran belleza, simples aveces; pero otras son producto de poderes en diálogo o en complementaria oposición.Una casta de figuras humanas también vive en su arte, algunas obedecen a las exigencias del monumento, mientras otras han sido forjadas con fueros de expresionista.

En sus trabajos más recientes destacan las que surgen de pesadas columnas. Son hombres deformes y abigarrados: expresiva musculatura, deformación y volumen, y están marcados por la espátula de un demiurgo en conflicto que busca el fuego prometeico o el sentido de la vida. Pareciera que Zúñiga los ha concebido bajo las exigencias de algún llamado, una advertencia, un juego terrible entre el orden geométrico (las

columnas) y los avatares del humano vivir. Probablemente también en tales esculturas se halla, incluso, un mensaje sobre la moral.

Los contrastes logrados son brutales, por lo que su significado merece atención. Prolífico e incansable, Zúñiga ha incursionado en la pintura (colores contrastantes, espacios abstractos), cual especulación de filósofo. De nuevo, la vocación del artista recuerda aquella obsesión presocrática para dar cuenta del mundo. Aquí el color y las composiciones son letra abierta, ceremonia y magia. Entrar en ella y develar su signo es una aventura a la que Zúñiga nos invita”                                                                                                                                                                                                                                                               -Álvaro Zamora-